Camino Invierno

El Camino de Invierno es una ruta jacobea alternativa para entrar en tierras gallegas. Los peregrinos, sobre todo, en época invernal, evitando la dura  ascensión por las cumbres nevadas de O Cebreiro, optaban por una ruta ya descubierta los romanos, siguiendo las cotas bajas de la cuenca  del río Sil. Desde Ponferrada (León), pasaban por la Ribeira Sacra y las tierras pontevedresas del Deza donde se unían a la ruta del Sudeste hasta Santiago.


ITINERARIO / CULTURA
Las raíces del Camino de Invierno se remontan a una vía romana que unía la explotación aurífera romana de Las Médulas, con la Vía XVIII del Itinerario Antonino. Seguía la rica cuenca aurífera del Sil, por el sur lucense, y el túnel romano de Montefurado. Se continuaba hacia la planicie de Lemos y Chantada salvando el cauce de los ríos Lor, Cabe y Miño por puentes romanos, como el conservado en Barxa de Lor. En todo caso, lo habitual era cruzar en barcas.

La ruta ascendía desde Chantada hacia la sierra de O Faro, en cuya ermita se podían invocar los favores de Nuestra Señora para llegar a Santiago, tras cruzar las tierras del Deza, uniéndose en Lalín (A Laxe) al Camino del Sudeste.

La presencia de los templarios en el castillo berciano de Cornatel, y los sanjuanistas, en Novaes, Quiroga, cuyas encomiendas se situaban en las vías de peregrinación, da fe de la importancia de este camino en el medievo. A su fijación contribuyeron los monasterios que la jalonan, sobre todo, en la incomparable Ribeira Sacra, que prestaban su apoyo hospitalario. También fue esencial la villa de Monforte de Lemos, en el mítico castro Dactonio.

Monforte desarrolló un importantísimo patrimonio histórico artístico ligado al linaje de los Castro, condes de Lemos. En el recinto amurallado de San Vicente do Pino, además del monasterio, se sitúa el palacio condal, y la torre de homenaje, donde se ubica un parador nacional de turismo desde 2000. No menos grandioso es el Colegio del Cardenal -el Escorial gallego-, donde se guardan pinturas de la talla del Greco, y el convento de las Clarisas, con uno de los más importantes museos sacros de España.

UN CAMINO SIN HUELLA
El Camino de Invierno no deja indiferente. Cruza por excepcionales parajes naturales y artísticos. En sus inicios el peregrino se encontrará con el inigualable paraje de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad (1997), cuyos rojizos pináculos, sobresaliendo entre los castaños, son el recuerdo de la mayor explotación aurífera romana a cielo abierto de España.

No menos impactante es la entrada en Galicia, siguiendo el el río Sil, dejando a la derecha la sierra de A Enciña da Lastra, Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) desde 2000.

Llegados a la Ribeira Sacra, Itinerario Cultural Europeo desde el 2004, el peregrino debería aventurarse por los Cañones del Sil. Desde sus impresionantes miradores se observan las terrazas de viñedos que cuelgan sobre las laderas del río ofreciendo un paisaje de espectacular belleza. En fin, un recorrido mágico entre templos románicos que se funden entre el intenso verdor del paisaje de esta tierra sacra.

Ya en la mítica sierra de O Faro, es imposible no asombrarse ante una panorámica que abarca a las cuatro provincias gallegas. Desde la cumbre, al pie de la ermita, parecerá que está más cerca de Santiago, tocando el mismo techo del cielo.  

PREPARA TU VIAJE
El peregrino que busca tranquilidad encontrará en el Camino de Invierno un fiel acompañante que, entre otros entornos, lo guiará al lado de silenciosos ríos que abren camino entre las montañas. El conocimiento de este itinerario todavía es escaso, por lo que no cuenta con la afluencia de otras rutas históricas a Santiago.

Aunque carece por ahora de una amplia red hospitalaria –ya ofrece, en todo caso, albergues municipales en Vilamartín, Xagoaza (O Barco) y Quiroga-, el alojamiento se resuelve sin dificultad con su amplia red de casas de turismo rural y hoteles, que se completa con el Parador de Turismo de Monforte.

Existen algunos tramos de cierta dificultad que el caminante debe conocer, como son la bajada y subida por los Codos de Belesar o el ascenso y descenso del monte O Faro. Son dificultades que se superan con la belleza del paisaje que lo circunda. También contará con refrescantes áreas fluviales donde poder descansar, como son los malecones de O Barco, Vilamartín  A Rúa, Quiroga, San Clodio, Barxa de Lor, A Pobra de Brollón, Monforte de Lemos, Belesar y Chantada.

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